Crónica del II Congreso Internacional en Mediación Artística y Cultural (Lisboa, 9 y 10 de julio de 2026)

Por Tamara Ianowski Landoni

Programa completo del congreso: aquí

Día 1 — 9 de julio

¿Cómo dialoga el arte con la educación, la cultura y la tecnología? Esta fue la pregunta que atravesó las dos jornadas del congreso, formulada ya desde la sesión de apertura en el Anfiteatro de la Escuela superior de educación de Lisboa. Bajo ella se dibujó el propósito del encuentro: un ámbito internacional donde investigación y práctica de campo se entrelazan, y donde institución y comunidad se encuentran para pensar juntas estrategias de cooperación.

Se recordó que la primera edición, en 2022, giró en torno a una pregunta distinta: la del propio ámbito profesional de la mediación artística. Este segundo congreso ha sido posible gracias a múltiples alianzas entre entidades y la academia —las primeras aportando la mirada desde la periferia y la práctica, la academia desde la centralidad y la investigación—, y se anunció que los resultados y conclusiones se recogerán en un ebook. Un espacio, se insistió, donde la investigación y la práctica por fin se encuentran.

Sesión plenaria: Lionel Arnaud

A las 10h30 llegó la primera plenaria, a cargo de Lionel Arnaud (Universidad de Toulouse), con la ponencia «Mouvements culturels et agir collectif: repenser la médiation depuis les marges» (Movimientos culturales y acción colectiva: repensar la mediación desde los márgenes).

Me pareció uno de los momentos más nutritivos del congreso. Su planteamiento está muy alineado con nuestra propia mirada sobre la mediación artística, y es una pena que sus artículos, al estar escritos en francés, rara vez lleguen al castellano —tenemos muchos puntos en común que merece la pena tender. Su conversación giró alrededor de una pregunta incómoda y necesaria: ¿quién define qué es cultura? ¿Quién la legitima? Una pregunta muy vigente en el contexto catalán actual. Arnaud profundizó también en la diferencia entre democratización cultural, democracia cultural y derechos culturales, y trazó una distinción que me resultó muy clarificadora: mientras la mediación artística gira en torno a la pregunta de qué es el arte, la mediación cultural gira en torno a qué es la cultura.

Ponencia «La emergencia de la mediación artística y cultural en Cataluña». Tamara Ianowski

Comunicaciones de la mañana

Del bloque de comunicaciones de las 11h45 a las 13h15 destaco especialmente «Capacitar para transformar: um clube de mediadores de leitura», de Mariana J. Vélez de Andrade Mendes Abreu-Loureiro (Câmara Municipal de Lisboa / Rede de Bibliotecas de Lisboa), sobre el poder transformador de la lectura. También presenté mi propia comunicación, «La emergencia de la mediación artística y cultural en Cataluña» donde profundicé acerca de cómo la mediación artística y cultural se ha ido consolidando como campo propio en Cataluña en los últimos años, tomando como caso el recorrido del Posgrado y Máster de la Universitad de Barcelona desde su creación en 2014. Compartí algunos datos de matriculación de estas doce ediciones y me detuve especialmente en el papel que juega la procedencia internacional del alumnado —en particular la mirada y la experiencia de campo que aportan las alumnas latinoamericanas— en el enriquecimiento de la formación y el crecimiento año a año del interés y las matrículas. Cerré con una reflexión personal: en Argentina, de donde vengo, la palabra «grieta» se usa casi siempre en sentido negativo, como una fractura política irreconciliable. Pero pensando en la mediación artística prefiero otra lectura, más cercana a la que propone John Holloway: la grieta no como ruptura, sino como espacio de posibilidad, como el lugar donde algo nuevo puede surgir. Ahí, en esa diferencia convertida en puente entre mundos que a menudo caminan separados —el del arte y el de la intervención social—, es donde desde nuestra perspectiva reside la importancia real del arte: como escucha y acompañamiento hacia el bienestar colectivo.

Tarde: Sobral de Monte Agraço

Después de comer, a las 14h15, salimos en autobús hacia Sobral de Monte Agraço, bajo el título de jornada «Artes, Cultura y trabajo en red: transformación del territorio». Visitamos el histórico Forte de Alqueidão y participamos de una mesa redonda sobre el caso de esta villa rural, con representantes de Artemrede (estrategia JAM!), de la Rota Histórica das Linhas de Torres y del Plano Nacional das Artes.

La jornada en Sobral cerró con el plato fuerte de la tarde: el espectáculo de danza participativa Invasão, dirigido por la bailarina, performer y coreógrafa Lia Vohlgemuth, con composición de Joaquim Coelho. La pieza partía del concepto de «invasión» para explorar, a través del cuerpo, cómo el encuentro con el Otro puede enriquecer la construcción del Yo. El grupo, formado por jóvenes en situación de calle y apoyado por la Comunidad Vida e Paz, ensayó de forma intensiva durante solo cuatro días antes de la presentación. Fue un momento para reflexionar: la obra, ensayada en tan poco tiempo, resultó un producto final muy interesante, aunque las participantes tuvieron un rol más pasivo, sin una toma de decisiones mayor sobre la pieza. Me quedé pensando en lo importante que es conocer el contexto y el proceso detrás de una obra para poder profundizar realmente en su significado. Aun así, fue un espacio muy grato para compartir, que cerramos con un vino de honor antes de volver a Lisboa.

Día 2 — 10 de julio

El segundo día abarcó proyectos muy interesantes. Participé de las comunicaciones en el Anfiteatro, donde escuché cuatro propuestas ya muy alineadas con nuestra mirada de la mediación:

Una mañana muy nutritiva que nos demuestra que la mediación artística se encuentra en un momento de crecimiento y consolidación a nivel internacional, y que nos permite descubrir proyectos que se están realizando en especial en Francia y Portugal.

Por la tarde participamos de las siguientes comunicaciones:

  • «Um Museu de Toda a Gente? Reflexões e tensões em mediações culturais no Museu José Malhoa», de Nicole Costa (Museus e Monumentos de Portugal, E.P.E.).
  • «O inglês como ferramenta de mediação artística e cultural: Práticas pedagógicas e competências profissionais», de Maria João Ferro y Ana Sofia Carvalho (ESELx / ISCAL).
  • «Promover a mediação artística e cultural: o papel estratégico da EYML na transformação das práticas museológicas», de Inês Araújo y Mariana Marques (European Young Museologists Link).
  • «Quelle rôle pour la médiation culturelle dans la transformation des lieux du spectacle vivant?», de Sarah Montero (IUT Université Bordeaux Montaigne – UMR 5319 Passages CNRS).

Sesión plenaria de cierre: Lieze de Middeleir

El congreso cerró con la ponencia de Lieze de Middeleir (Hogent), «Making (the) Public(s)», sin duda uno de los momentos más densos e inspiradores del encuentro. Middeleir planteó una revisión crítica de la noción misma de «público» en el ámbito cultural, cuestionando la idea de que la no asistencia a los espacios culturales formales —museos, teatros, centros de arte— equivalga a una falta de participación cultural. Por el contrario, defendió que la participación cultural adopta formas diversas que a menudo quedan invisibilizadas por indicadores construidos desde la propia institución.

Uno de los ejes más potentes de su intervención fue la reivindicación de la capacidad de imaginar mundos y futuros posibles en contextos de extrema vulnerabilidad y de violencia a escala global, entendida no como un lujo simbólico sino como una necesidad política. En esa línea, situó el acceso a experiencias culturales de alta calidad como un derecho, y no como una concesión reservada a determinados públicos.

Middeleir ilustró su argumento con el caso del Manchester Museum, cuya reorientación institucional y su explícita implicación política lo convierten en un referente de cómo una institución cultural puede repensar su relación con la comunidad. Insistió también en la importancia de construir ecosistemas de proyectos —redes de colaboración entre iniciativas, más que proyectos aislados— como estrategia para ampliar el alcance real de las prácticas de mediación, y en la necesidad de garantizar la independencia económica y política de quienes las desarrollan.

Cerró su intervención con una pregunta que, a mi juicio, queda abierta para todo el campo: ¿cómo validamos unas prácticas cuyos resultados, con frecuencia, solo pueden evaluarse de manera cualitativa? Para quienes trabajamos en mediación artística, esa pregunta no es menor: apunta directamente a la tensión entre la lógica de la evaluación cuantitativa que exigen muchas instituciones financiadoras y la naturaleza profundamente relacional y procesual de nuestro trabajo. Para quien quiera profundizar en estas cuestiones, Middeleir recomendó esta publicación como referencia.

De este encuentro me llevo la confirmación de que, a nivel internacional, nos estamos planteando las mismas preguntas en torno a las prácticas de mediación artística, y de que, edición tras edición, nuestras miradas —las de aquí y las de fuera— convergen cada vez más.

Nota de color: En la Escuela Superior de Educación de Lisboa se dicta la licenciatura superior en Mediación Artística y Cultural, una formación de 180 créditos académicos en 6 semestres que forma profesionales especializados en conectar el sector cultural, los artistas y los público.

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